Confinados habituales

En un periodo en el que la palabra confinamiento está desgraciadamente en boca de todos, vuelvo a pensar en mis 9 confinados particulares. Esos que hace unas semanas me regalaron una mañana extraordinaria. 
A Víctor y a sus compañeros de visita, el confinamiento no les pilla por sorpresa. Ni a ellos ni a los otros 50 jóvenes —y no tan jóvenes— que conforman el particular colectivo de la asociación El Despertar, indisolublemente unida a la Fundación Nido.

Para estos chicos, no salir de su residencia, su centro de día o su colegio, es lo habitual. Hacer cosas tan sencillas como comprar el pan o irse de excursión un día cualquiera es un lujo del que solo pueden disfrutar un@s poc@s y en muy contadas ocasiones. Y es que, la parálisis cerebral es lo que tiene, que necesitas ayuda diaria y constante para casi todo. En la mayoría de los casos, el estado de salud de las personas que la sufren se ve gravemente afectado, tanto a nivel motor como mental, somático o de comunicación, lo que se traduce en una variedad de discapacidades severas. A pesar de esto, en El Despertar se empeñan en que sus integrantes rompan los límites que conllevan las plurideficiencias, la falta de movilidad y la necesidad de ayuda y consiguen que disfruten de un abanico de actividades de lo más variopinto.

Lo que para millones de personas es hoy una obligación temporal — quedarse en casa— para otros es, sencillamente, su día a día. Sin que vaya a cambiar nada en su horizonte cercano. Y sin que eso les importe, porque ellos viven el momento y aprovechan lo que tienen cuando lo tienen, sin pensar más allá del instante presente. Para algunas personas la vida no es fácil, pero entre todos podemos hacerla bonita


Si ese martes del mes de febrero en el que aún podíamos circular libremente, Víctor, Clara o Isabella, no hubiesen podido ir a la Base Aérea de Torrejón, se hubieran perdido una experiencia única. Y nosotros, de paso, también. Sin la colaboración de los voluntarios de Aviación Sin Fronteras, sin la ayuda de los acompañantes de la asociación El Despertar y sin la implicación de la unidad militar ALA 12 —quien, una vez más, se volcó con todos, ofreciendo todo tipo de facilidades y explicaciones— nada de esto habría ocurrido.


Mis agradecimientos a @aviacionsinfronteraspain por hacer posible un día tan memorable y por pedirme que recogiese este testimonio para su web. 

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