Comparte tu energía (I)

No sé cuántas veces fui capaz de escribir y borrar aquel mensaje de 3 míseras líneas, queriendo —inútilmente— dar con las palabras adecuadas, asunto por otra parte bastante complicado cuando no sabes absolutamente nada de la persona a quien escribes.

Bueno, sí.

Sabes que es mujer.
Que ronda los 30.
Que vive por tu barrio.
Y que se está quedando ciega.

Sentada frente al ordenador intento —infructuosamente— centrarme en encontrar un motivo por el que volver a colgarme un dorsal. En la página de alguna de las carreras que discurren por las calles de Madrid veo un icono totalmente desconocido e inidentificable: EDP, energía oficial del deporte.
Pensando encontrar unos geles que me hiciesen volar, me topo con EDP comparte tu energía, me topo con Cristina.

Ha transcurrido menos de un año desde que en mayo de 2017 EDP —uno de los mayores operadores de energía eléctrica, gas natural y servicios que existen en España— en colaboración con la ONCE y la Federación Española de Deportes para Ciegos puso en marcha “Comparte tu energía”, una plataforma online que une a corredores guía y corredores con discapacidad visual grave. La iniciativa supera ya las 2200 personas registradas, más de 60 parejas ya comparten entrenamientos y carreras y acaba de añadirse la posibilidad de que se inscriban corredores de cualquier parte del mundo. Y es que pocas iniciativas son tan increíblemente sencillas y rápidas de seguir.

Federico Torralba y sus dos guías, Ramón y Ángel. Foto cedida por la energética EDP

El registro es simple e intuitivo. Cada persona rellena su perfil de corredor —tiempos, disponibilidad, metas… lo que se le ocurra— y busca su pareja idónea. A día de hoy hay registrados corredores guía y guiados de todos los niveles en 10 ciudades españolas. La plataforma también muestra tutoriales para los neófitos en esto del guiar o ser guiados y EDP regala dorsales a todas las parejas que se formen gracias a esta iniciativa y quieran participar en alguna de las carreras que patrocina. ¡Busca la tuya!

Fueron necesarios unos cuantos mensajes para ponerle por fin cara a Cristina y unos pocos más para dar nuestras primeras zancadas juntas. Hubo que conocerse, abrirse al otro, ajustarse al otro, comprometerse, compartir dudas, condicionantes, miedos, risas, desánimos y aficiones, superar climatologías adversas  y perezas mutuas. Poco a poco se fue fraguando la confianza,  la conexión y el ambiente necesarios. Con el cambio de año Cristina me regaló la mejor felicitación que he recibido en mucho tiempo “Espero que el 2018 te traiga mucha felicidad y fuerza para superar cualquier obstáculo”.  Su capacidad de síntesis vital me abruma y estimula a partes iguales.

En unos días correremos nuestra primera carrera juntas.
Y será increíble.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *