¡Al lío!

Ya en la recta final del entrenamiento para el medio Ironman, hago balance de los tres últimos meses y el resultado no podía ser más positivo.

He descubierto un deporte, la natación, con el que nunca pensé que disfrutaría tanto como lo hago ahora. He logrado pasar de boya a avanzar en el agua. Ahora, cuando tengo que viajar, busco una piscina cercana al lugar donde me encuentro en www.swimmersguide.com y aprovecho para incluir unas brazadas en mi rutina deportiva.
Y no, no me he vuelto vigoréxica.

He asimilado algunos hábitos alimenticios. Como más a menudo y menos cantidades —esta es la teoría, la práctica es que hay días en los que me como un buey— miro bien los nutrientes, tomo más hidratos de carbono y más proteínas y tengo descartada temporalmente la comida basura: fuera chuches, fritos y postres hipercalóricos. Resulta que el dulce y las grasas ahora me sientan mal… cosas del metabolismo.

He aprendido a aprovechar mejor el tiempo. A entrenar no solo la voluntad, sino la concentración. A ver un problema como un nuevo reto. A cambiar de plan, pero no de objetivo. A dosificar. A entrenar con cabeza. Y con dolor. A recurrir a visualizaciones. A reforzar una actitud positiva. A relativizar y a tomarme menos en serio. A apretar los dientes y seguir adelante.

Atrás han quedado los miedos, las dudas y la falta de confianza. Los días de grandes esfuerzos, los entrenamientos en vacío, la pereza de subirme al rodillo los días de lluvia.

He ido sumando pequeños logros diarios.

Ya solo me queda poner en práctica todo lo que he aprendido en estos meses.

Y aunque la aprensión me asalta cada noche y no sé si lograré mover un solo músculo después de la carrera, sé que el domingo 13 saldré a disfrutar y a marcar la diferencia.

Y lo que haga, será estupendo.

Insisto, sin vosotr@s, esto no sería posible.

¡Gracias a todos por vuestro apoyo!

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